Para optimizar la calidad del servicio que brindamos en el punto de ventas, tenemos que prestar atención a dos aspectos  que analizaremos en esta nota.

Capacitación: Es fundamental, y eso significa trabajar duro en mantener esta calidad e incrementarla. Debe haber supervisión y capacitación constante.

Como con todo requiere invertir:  tiempo, esfuerzo y capital.

Esto requiere que prestemos atención a lo que sucede en todos los puntos de venta. Dependiendo del tamaño de nuestro negocio, o nosotros mismos o supervisores deben verificar que está sucediendo en este sentido en cada punto de ventas y durante diversas horas del día y turnos de trabajo.

Si la empresa es de tamaño medio a grande se podría tener un departamento y programas de capacitación de personal.  Si es una heladería pequeña nosotros mismos tenemos que aprender primero y luego debemos supervisar y llevar el control de que sucede en dichos puntos de venta.

El tener en cuenta eso y dar charlas o cursos e incluso prácticas sobre la correcta atención al cliente en horarios donde no hay ingreso de clientes o por fuera del horario laboral, es una de las claves para tener un estándar de calidad elevado.

Es como cuando se hace un deporte, hay entrenamiento constante y también mantenimiento del entrenamiento. Enseñar, practicar, supervisar, enseñar, practicar, supervisar, enseñar, practicar, supervisar. Siempre debe ser así.

De esa manera el personal asimilará que debe hacer, que cuidados tener y que pautas debe seguir. A la vez ese mismo empleado podrá enseñar y demostrar a empleados nuevos como brindar este servicio. Así siempre estaremos a la altura de las circunstancias.

Trabajo bajo presión: Dueños, gerentes, supervisores, personal, todos trabajamos bajo presión. A nadie le gusta, pero así son las cosas.
Por ejemplo: De seguro nos ha sucedido  que por un lapso de tiempo largo no ingresa nadie al punto de ventas y luego parecería que los clientes coordinaron llegar a la misma hora y con apuro.  Esos momentos suelen ser bastante problemáticos: tenemos personas demandando se las atienda, demoras, quejas, y no tenemos suficiente personal para atenderlos.

Para trabajar correctamente estando bajo presión, de nuevo, si todos estamos entrenados, las cosas funcionarán de manera mas fluida.

Para ello es importante prever esto. Armar protocolos y escribir que y como se debe hacer, quien colabora o reemplaza a quien, y que se hace si en algún momento nos vemos desbordados.

Si no hay entrenamiento, si no hay pautas escritas, ni entrenamiento o recordatorios, no podremos dar el servicio apropiado y puede que el nivel de calidad de atención al cliente baje a niveles no deseados.

De nuevo tiene que haber buena disposición, pero también capacitación continua y motivación adecuada.

Podría ser que tengamos una cartera amplia de sabores o además de helado vendemos una gran variedad de productos:  batidos, licuados, pastelería, café, etc. Es fundamental que el empleado que atiende al cliente conozca todos los productos, y sepa explicar que tiene y como está compuesto,  si hay productos específicos, dietéticos, apto celiacos, bajas calorías, si son altos en grasas o azucares. En resumen que sepa que responder con total seguridad.

Todos debemos ser expertos en cuanto al conocimiento que se tiene del producto que se ofrece.

El cliente lo percibirá.